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| Manifestaciones en Barcelona, pancarta reivindicativa pro independencia. Foto de Jordi Cotrina |
Después de dos largas semanas de movimientos cívicos y fuertes enfrentamientos entre la policía y la ciudadanía, entre los distintos partidos políticos y sus seguidores, y la batalla campal que se formó entre las directivas de los centros escolares, padres y muchos estudiantes debido al famoso referéndum pro independencia, en el ambiente ha quedado un vacío emocional que será muy difícil de llenar y un gran temor sobre el futuro de una sociedad que pide a gritos justicia y un gobierno digno, honesto y participativo.
Sin embargo, como periodista y futuro productor de medios, me cuestiono si el papel que han jugado los medios de comunicación en ésta guerra ha sido el adecuado, si ha habido imparcialidad o si jugamos a dos bandas según nos convenga.
Según el Art.20 de la Constitución Española "Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.", pero... ¿Ha sido así? ¿Hemos cumplido con una labor informativa imparcial? ¿Se dejaron de lado creencias políticas y anhelos personales? ¿Se informó o desinformó, se manipuló o no a la audiencia? Cuestionamientos que, si intentamos apoyar en imágenes, ponen el trabajo periodístico en duda, puesto que nuestras normas morales, inclinaciones socio políticas y familiares, nos han hecho de alguna manera, vulnerables y manipulables.
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| La juventud se desilusiona, agencia EFE |
Vimos a ancianos dar la cara por chiquillos que no eran sus nietos, a jóvenes arañar y vociferar por ancianos que no eran sus abuelos tras observar con dolor, cómo era arrastrados y apaleados por una fuerza "del orden" que con sus actos demostraba una vez más, cuán equivocada y mal direccionada está la humanidad, creando así, heridas que tardarán en olvidarse y sanar.
Muchas agencias de medios tomaron partido (des) informando desde muy tempranas horas de la mañana hasta ya entrada la noche, todos los sucesos del día; envalentonando a unos, desprestigiando a otros y vitoriando al de más allá según se iban sucediendo los hechos más variopintos y violentos a lo largo y ancho de la comunidad catalana. Las imágenes y reportajes dieron la vuelta al mundo poniendo en duda tras de sí, la ya desquebrajada imagen de España.
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| La policía carga contra los manifestantes. Foto AP/ Manu Fernández |
¿Dónde quedaron ésos años en los que informar con ética profesional daba mucho más valor a las noticias?, o mucho peor aún, ¿Qué tipo de formación es la que se imparte al periodista o productor de audiovisuales en las aulas en los tiempos que corren?
Puedo decir (aunque no debería) que no lo sé. He vivido junto a mis compañeros de clase momentos desagradables, discusiones y enfrentamientos por estar a favor o en contra de ideologías que no deberían exaltarnos. Hemos reído al pensar que aún podemos cambiar la forma en que se produce e informa y no porque no se pueda, sino, porque desde las aulas se nos limita incluso a proponer ideas de cambio y se obstruye, en cierta manera la creatividad y el derecho a crear.
Con disgusto veo cómo los futuros productores audiovisuales dependeremos en gran medida de quien maneje las arcas de dinero, que nuestros proyectos habrán de ser "ajustados" ya no a un grupo objetivo, sino a un empresario en particular y a la imagen que podamos transmitir de su empresa a la sociedad.
La libertad de expresión, que con la aparición explosiva de aplicaciones en la red, es cada vez la frase más usada, no es nada más que la meretriz que complace las necesidades de unos pocos y la madre triste y agobiada de otros.
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